lunes, 12 de enero de 2015

#Redcarpetgoldenglobes

¡Por fin tenemos una alfombra como Dior manda! y por fin una motivación para retomar el blog. Si los Oscar son "la fiesta del cine", los globos de Oro son "la fiesta", así sin mas, gracias a que las botellas de Möet ayudan a sobrellevar 3 horas de gala, este año más aburrida de lo habitual y algunas decepciones. Prometo no decir "la antesala de los Oscar". Ups, ya lo he dicho...
Feliz con el triunfo de "Boyhood", el impulso de Julianne Moore a por el Oscar, la sorpresa de "El Gran Hotel Budapest" y el premio a interpretación y guión para "Birdman", la alfombra roja también nos ha dejado algunas momentazos. Para bien y para mal.

UN SI ROTUNDO


Heidi Klum es como Nieves Álvarez: nadie entiende qué hace en los premios, pero siempre es una gozada verla en la alfombra. Como si de Cate Blanchet en el anuncio de Armani de tratara diría con voz de resaca: "sí a la vida, si al amore, sí a Heidi". Versace en rojo, melena con ondas a lo actriz clásica y tipazo, qué mas se puede pedir.


El 2014 siempre será recordado por el año en que me enamoré de Emma Stone. Y el 2015 parece que será el año de la confirmación. Papeles como el de "Magia a la luz de la luna", secundarios como en "Birdman" y modelazos como este mono de Lanvin son motivos mas que justificados. Elegante, sencilla, adecuada, moderna, chispeante... La adoro.


Felicy Jones, o su estilista, deben pensar eso de que quien no arriesga no gana. A ella el riesgo de ir con un color diferente y un escote peculiar le ha salido muy bien. Destaca, y mucho, con elegancia y glamour. Sí al riesgo.


Algo tienen en común Tom Cruise y Jaime de Marichalar: sus mujeres, cuando se separan, ganan en glamour. Katie Holmes luce espléndida con un color berenjena, que aunque la hace mayor, le sienta maravillosamente bien. Por algo le echamos el ojo ya desde Dawson Crece!


Lupita, que el año pasado se hizo con el puesto de honor en todas las encuestas y en nuestros corazones con esa inolvidable vestido capa rojo tampoco ha decepcionado este año. También es verdad que a ella le hace falta poco, pero la chica sabe sacarse partido y regalarnos estampas tan bellas como ésta. Un lujo verla siempre.


Enamorado me deja este MARAVILLOSO Ralph Lauren minimalista y con cuerpo que luce una rubia que no sé quien es pero que ni falta hace. Es el claro ejemplo de deslumbrar y brillar en una entrega de premios. 

LAS QUE MEJOR NO



He de confesar mi maldad, ya que me hace inmensamente feliz el fracaso de Rosamund Pike con este arriesgado Vera Wang. Un modelo que simplemente no se entiende (y más estando embarazada), como yo el éxito de su película, de la que opino que un cruce entre una copia a Hitchcock y un telefilme de Antena 3.  Lo único positivo es que homenajea perfectamente el título de la película que defiende: "Perdida". 



Estoy completamente seguro de que Jennifer Aniston se dijo "ya que me toman en serio como actriz y me nominan por fin, me voy a disfrazar de Jodie Foster". Pues no cariño, ni la Foster es para imitarla ni estuviste acertada con este vestido soso y antiguo. Al final tu glamour va a ser como tu matrimonio: nunca llega. 


¿Alguien entendió el Valentino de Clare Danes.? Clare, querida, ya me cuesta mucho defenderte en la mayoría de las ocasiones para que ahora me vengas con telas de salón de abuela inglesa... ni el color, ni el estampado, ni el corte te favorecen para nada. Así no.


Indignación. Eso fue lo que sentí al ver anoche a Conchita. Cuando supe que era una de las invitadas pensé que todo sería positivo: la ganadora de Eurovisión en una de las galas mas importantes de EEUU donde nuestro Festival debe ser poco mas que un "Tu cara me suena". Además, en pleno debate en muchos de sus estados por el matrimonio igualitario, invitar a Conchita, defensora de los derechos LGTB en Europa, me parecía mas que significativo. Y va ella, y se presenta con estas pintas. Sobre un corsé de Madonna de hace décadas se me planta y guardapolvo de terciopelo que ni Melanie Griffith... No la quemo porque resucitaría "Like a Phoenix".


Y cuando creíamos que no podríamos superar el error de Rosamund Pike llegó ella, la gran Lana Del Rey, en un camisón de los años 50 y con la cabeza como recién sacada de una falsificación porno de un cuadro de Botticelli. Me dicen que es Yurena y me lo creo. 

 
Incluir a Keira Knightley en esta lista me duele a mi mas que a ella, pero con su fascinación/obsesión por Chanel a veces sobrepasa los límites permisibles. El embarazo no sirve de excusa para disfrazarte de pantalla de lámpara de pie. De la mariposa en la muñeca mejor no hablo, porque mejor se hubiera quedado en el capullo.  


Mira, JLo, que a lo mejor esto con Pit Bull te funciona, pero aquí no, bonita. Primero porque los Globos de Oro no son esas dos bolas que te asoman por el escote por mucho que te lo maquilles, y segundo porque esa túnica Rappeliana solo me valdría si en plena actuación te la abrieras para mostrar un mini vestido de flecos de cristal y te marcaras uno de esos bailes que hasta a mi me ponen "on the floor". No fue asñi, Jenny, y lo sabes, así que suspensa. 

jueves, 18 de septiembre de 2014

No seré yo

No seré yo quien te juzgue.
(Por falta de pruebas, no de ganas.)
No seré yo quien te lleve la contraria.
(Por falta de oportunidades, no de argumentos.)
No seré yo quien te siga la corriente.
(Por falta de agua, no de ganas de nadar en contra.)
No seré yo quien te baile el agua.
(Por falta de liquido, que no de música.)
No seré yo quien te...

(No, no seré yo.)

martes, 16 de septiembre de 2014

Por fin!

Por alguna razón que ni yo mismo logro entender acabo de ver ENTERO el nuevo videoclip de Pablo Alborán. Destaco lo de ENTERO porque cuesta. Mucho. De hecho he llegado a la conclusión de que se llama “Por Fin” porque es exactamente lo que exclamas cuando acaba.

Para no hacerte pasar por una experiencia anodina y soporífera te lo resumo facil en sencillos pasos.

    1. Pablo caminando sobre la arena mostrando lo que me temía desde hace tiempo: tiene pies de Hobbit.
  1. Momento croma mas falso que un embarazo de Marujita Díaz, parte durante la cual dudas de si estas viendo un video musical o un anuncio navideño de Canal Sur. Otra posibilidad es que fuera rodado en el estudio de “Gumersindo”, afamado estudio fotográfico de la Cruz de Humilladero. No sería de extrañar a juzgar por el fondo, tan similar a los utilizados por el artista en los reportajes de Comunión que lucen siempre en sus escaparates.
  2. El piano antiguo, cuyo envejecimiento parece salido de algún taller de manuelidades de una Asociación de Vecinos le da la bienvenida antes de que una tormenta se cierna sobre ellos y OH! -gesto de sorpresa súper natural- comienza a llover mientras todos esperamos ver aparecer al fondo a Ruth Lorenzo con un sample de “Dancing in the rain”.
  3. Pablito se convierte en Mister Camiseta mojada y es inevitable pensar que a pesar del despropósito el chico está para hacerle un favor. ¡A pesar incluso de la indumentaria de campo de concentración y los ricitos tipo surfero de Pedrega que me lleva!
  4. Mi momento favorito llega con la vuelta del sol, con el que crece de la nada y a una velocidad digna de Pandora de vegetación. Las enredaderas, los potos y demás plantas, compradas literalmente de un bazar chino, decoran con extrema gracia el piano ya de por si chirriante y yo sólo puedo pensar en esos programas matinales muy de los 90 (“De tú a tú”, “Día a día”, etc) en los que tras los enormes flequillos de Maria Teresa Campos, Nieves Herrero o Consuelo Berlanga siempre asomaba alguna enredadera contrahecha trepando sobre alguna reja, muy del gusto de aquella época pre-Divinity.

Querido Pablo, del video solo te salvas tú, tú y nada más que tú.

viernes, 4 de julio de 2014

Los volantes de tu boca




 Un día, cuando el bolero te empalague y el tango me agote
cuando el pop te parezca flojo y el heavy me chirríe
cuando el rap te atropelle y el blues no me llegue... 
ese día te querré por bulerías. 
Y a los volantes de tu boca le faltarán los lunares de mis ojos.  

viernes, 6 de junio de 2014

Jacaranda

Recuerdo perfectamente la primera bofetada de mi padre. Tenía 4 años y estaba en el baño, con los labios mal pintados y una toalla sobre la cabeza con la que imaginaba que tenía una larga melena. Con el cepillo de pelo de mi madre a modo de micrófono jugaba a ser cantante de unas canciones que hablaban de amor en un italiano inventado. Un día mi padre entró sin llamar y al ver esa escena ridícula se quedó atónito. Con la cara desencajada me pegó una bofetada tan fuerte que aun me duele. Nos quedamos paralizados, mirándonos. No sé quién de los dos tenía mas miedo. Entonces me cogió literalmente de un puñado y me arrojó a los pies de mi madre: “Ahí tienes a tu hijo, te ha salido maricón” dijo marchándose al bar dando un portazo.

Mi padre nunca volvió a hablarme con normalidad y mientras yo seguía jugando a escondidas a ser quien me sentía de verdad, él seguía empeñado en esa tarea tan cruel como inútil de enderezarme a base de insultos y bofetadas. Me prometí a mi mismo no llorar delante de él y lo cumplí, por fuerte que fuera el golpe o por mucho que dolieran sus palabras. Ya lloraba lo suficiente a solas, frente al espejo, mientras veía mi cuerpo como un disfraz elegido por error en una grotesca fiesta de carnaval.

Llegarían otros insultos en el colegio, más golpes en el instituto, susurros entre risas en la taberna e incluso alguna pedrada en el baile de las fiestas del pueblo. Pero yo seguía sin llorar, como una especie de victoria personal en esa lucha por no pagar por un error que no era mío.

Cuando cumplí 17 años mi madre me llamó a la cocina. De repente, sin saber cómo, se había hecho mayor. Sacó un pequeño fajo de billetes de un pañuelo que guardaba cuidadosamente bajo el sostén y me dijo: “Llevo años fregando portales a escondidas de tu padre para ahorrar este dinero. Cógelo, es tuyo. Quiero que te vayas, lo más lejos posible. Ni tu padre, ni el pueblo y ni muchas veces y misma estamos preparados para lo que eres y lo que llevas dentro y no debes permitir que eso te destroce la vida”. Cogí ese dinero y sin despedidas ni lágrimas ni equipaje me subí al primer autobús que pasó por la carretera y que me cambió la vida.

Algunas personas necesitan crear su propia versión del mundo, como una realidad paralela, para sobrellevar su realidad que les supera. Es como si necesitaran de la magia para vivir. Yo soy una de esas personas y cuando creí que todo estaba ya perdido tuve la enorme suerte de ver que mi magia se hacía realidad. En todos los sentidos.


 Hoy en día sigo cantando canciones de amor, pero el italiano ya no es inventado, es playback. Y no llevo llevo toalla en la cabeza, que no ésto no es un spa... llevo pelucón, ¡y mis buenos dinerales me cuestan! Hoy en día ya no lloro, pero para que no se me corra el rímel, maricón, que parezco un oso panda. Hoy me miro al espejo y sigo viendo los mismos ojos asustados, pero el disfraz es otro y soy por fin la reina de la fiesta.