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lunes, 18 de mayo de 2009

Take me, shake me


Confieso que llevo un par de días dándole vueltas al post de hoy, y perdonad si me extiendo un poco, pero es que hay tantas cosas que decir que no sé por donde empezar. Y que conste que lo empecé en caliente, tan sólo un par de horas después de la finalización del festival y con varias copas de vino en el cuerpo (porque yo lo valgo!). Adicciones aparte (como diría Massiel, por cierto extrañamente desaparecida en estas fechas), empecemos, cómo es lo lógico, por el principio:

Me alegro muchísimo de la victoria apoteósica (nunca en los 54 años de festival se había obtenido una puntuación semejante) de Noruega. Era la gran favorita desde que conocimos la canción y estoy de acuerdo con nuestro anodino comentarista: este chico tiene ángel. La canción es preciosa (a mi parecer de las más bonitas que se han alzado con el triunfo en los últimos años), él la interpreta en directo maravillosamente y la puesta en escena no es más ni menos que lo que la canción requería: contar una historia. Y lo rompió todo: la cuerda del violín, el marcador, la tradición de que nunca ganan dos hombres seguidos ¡y hasta el trofeo, que era de cristal y se lo cargaron al dejarlo en el suelo!

Bravo pues por Noruega, y suerte para el año que viene, porque a la hora de organizar el Festival el listón se lo han dejado bastante alto.
Fijaos que Festival lo escribo con mayúscula, porque así lo merece. Es el mejor programa de televisión que he visto en mi vida (¡y mira que me gustaba “El juego de la oca”, oye!) y de los mejores shows del planeta. Basta ya de poses progres forzadas e hipócritas: el festival de Eurovisión es el mayor acontecimiento musical del mundo y especialmente en los últimos años está demostrando gran calidad artística y musical tanto en sus canciones como en sus intérpretes, primeras figuras mundiales. Más quisieran Madonna, los Rolling Stones o cualquier estrella universal llevar semejante espectáculo. Bravo por Rusia, que nos ha regalado el mejor festival de todos los tiempos. Un escenario inimaginable, una tecnología de ensueño, una iluminación apoteósica y una calidad en el espectáculo envidiable. Tardarán mucho tiempo en irse las imágenes en nuestras retinas de ese comienzo con el Circo del Sol, la carrera de Dima Bilan llegando al escenario o las piscinas suspendidas de la cúpula del estadio. Vamos, que ahora mismito los americanos se tienen que tirar de los pelos pensando cómo podrán superarlo en las Oscar, los Emmy, los Globos de Oro, la Superbowl o cualquier americanada de estas.

¿Aún hay alguien que después de ver el Festival sigue opinando que es una cosa de freakys? ¿Es de freaky apreciar y disfrutar con el talento de toda Europa, con la riqueza multicultural y con canciones comerciales, sí, pero no por ellas de menor calidad? Sinceramente, me parece más freaky criticar y etiquetar un Festival que no ven desde que fueran las Azúcar Moreno.

Como en todos los concursos en los que uno participa tan activamente (y no es que uno sea parte de la organización ni nada de eso, ¡Dios me libre!, sólo hablo desde un fiel seguidor y eurofan confeso) hay partes de los resultados con los que estas de acuerdo, y partes con las que no. Eso es parte de esta anual aventura. Orgulloso estoy (y digo orgulloso porque cuando uno lleva meses conociendo a los artistas y siguiendo cada paso que dan previos al Festival, ya se siente uno un poco como Jesús Vázquez con los triunfitos) de los buenos resultados de Islandia y Reino Unido (¡no se puede cantar mejor y erizar más pelo por cm cuadrado de piel!), de las elegantes estonas y de la vuelta al top 10 de Francia (eso es elegancia y pisar un escenario). Me alegra de que la estupenda puesta en escena de mi adorado Sakis consiguiera para Grecia esa merecida séptima posición. También estoy aún sorprendido por el éxito de Azerbayán (con una buena participación pero con más éxito del que esperaba, ¡un tercer puesto con una tecno-rumba! Espero que no empiecen a decir que Melody lo hubiera hecho mejor, que ya los veo venir, porque no tiene nada que ver) y de Turquía (con el peor directo de la noche). Y por favor, que dejen de decir ya que Turquía siempre es una mala imitación de Shakira. Por Dios, seamos sensatos: ¡es Shakira la que imita los bailes, la sensualidad y los movimientos turcos! Años de tradición y cultura otomana, ¿y ahora resulta que se lo inventó una colombiana de voz engolada? Quizá la única decepción la de Israel, que para mi gusto pasó demasiado desapercibida con una de las canciones más bonitas y mejor interpretadas de este año. Bueno, la única decepción no, claro, aún no he hablado de nuestro flamante penúltimo puesto, pero esto bien se merece un punto y aparte.

“Soraya brilla en una actuación con fuerza y energía, pero La Noche es para mí no convence al público europeo”. Es un titular que resume lo que la prensa nacional e internacional ha dicho sobre la participación española de este año. 23 puntos y un 24º puesto (ocho puestos por debajo del innombrable freaky del año pasado). A menudo se confunde ser español y eurofan con creer o querer que España gane Eurovisión. Nada más lejos de la realidad. Los que seguimos y disfrutamos de este evento somos plenamente conscientes de que España NUNCA ganará Eurovisión por un sin fin de motivos. Es cierto que la extremeña nos devolvió este año esa chispa que hacía siglos que no sentíamos, pero no tanto por la calidad de su candidatura como por el trabajo realizado y el interés mostrado por el festival, nunca antes visto en ningún artista español. Yo nunca vi a Soraya como ganadora (a pesar de que en varias ocasiones estaba en lo más alto de las europredicciones). Sabía que el tema llegaba con años de retraso y tras ver los ensayos y las dos semifinales, estaba claro que su puesta en escena era insuficiente (¿la esperadísima sorpresa de la que hablaba era una simple tela y una cutre desaparición? Vamos, ni patrocinada por “Magia borrás”…). Pero sí que, objetivamente, pensaba que rozaría ese disputadísimo Top 10 (“del 10º al 15º quizá” sentencié después todas las actuaciones del sábado). No merecía, en absoluto, quedar por detrás de países como Albania, Croacia, Rumania o Alemania y mucho menos ser ninguneada de ese modo en la votaciones. Si me apuras, y tanto que se dijo que parecía más un tema turco que español, cantó mil veces mejor que Hadise. No se cumplió lo que decía su estribillo, la noche no fue para ella, pero sí lo que también decía en inglés, para que todos la entendieran: “take me, shake me”, osea, “cógeme y sacúdeme”. Y una fuerte sacudida es lo que recibió la pobre Poyeya en las votaciones. Pero que nadie se engañe, el fracaso no es de Soraya, sino de TVE y lo peor de todo es que es intencionado. A TVE no le importa nada el festival, a pesar de proporcionarle la nada desdeñable cifra de casi 6 millones de espectadores y colocarla cómo primera opción en las audiencias de un sábado por la noche. ¿Por qué entonces somos de los países que más dinero aportamos al Festival? ¿Por qué no se hacen claras de una vez esas cifras y la posición de nuestro ente público al respecto? Al fin y al cabo es dinero público, el de todos, y creo que merecemos una explicación. Si por no emitir el himno en la final de la Copa del Rey de la semana pasada rodaron cabezas, ¿por qué no se toman medidas en este caso? La UER nos sancionará (con una sanción económica, claro está, que pagaremos todos, insisto) el grave comportamiento que hemos tenido con las Semifinales (por no hablar del clarísimo tongo en nuestras votaciones de la 2º Semifinal); Alaska y todos los participantes del especial previsto para la tarde-noche de la final seguro que se embolsaron sus carísimos sueldos por no hacer absolutamente nada, ya que prefirieron emitir tenis cuando tienen un segundo canal y otro en la TDT exclusivamente de deporte (más dinero tirado a la basura) y aún no hay una posición clara al respecto. Esto ya es grave. Por favor, señores de TVE, ¿es esa la imagen que queremos dar al resto de Europa? ¿no es hora de replantearnos dejar el Festival hasta que no tengamos ganas de tomarlo en serio? Quizá (sigo pensando que es algo premeditado) estemos buscando hacer otro desplante al igual que con Eurojunior o el Eurodance (Rosa aún está con las mallas puesta pensando que iba a representarnos jajaja). Señores de TVE, por favor, déjennos la fiesta en paz.

lunes, 11 de mayo de 2009

Por fin, semana de Eurovisión


Bueno, pues ya estamos en la esperadísima semana de Eurovisión. Una edición que aunque en un principio apuntaba algo más floja que la anterior, se ha ido perfilando como algo más que interesante. Y parte de culpa es de Soraya, ya que por una vez los españoles tenemos una representación más que digna y con posibilidades reales de quedar muy bien. Aunque me temo, después de lo visto en los ensayos, que el año que viene el festival no se celebrará en tierras patrias y muy difícil tiene el colarse en el Top 5, aunque nada es imposible y éste es nuestro reto real.
Como he dicho, una vez visto las dos rondas de ensayos, creo que se perfilan quienes son los verdaderos ganadores potenciales de este año. Aunque con los márgenes de incógnita que este año nos da la valoración de los jurados de los diferentes países, lo cual pone la cosa más calentita si cabe.
Para mi, los países que realmente se disputarán el primer puesto serán Noruega, Ucrania y Bosnia y los que darán gratas sorpresas colándose quizá en el top 5 Francia, Bosnia e Israel. Quizá Turquía de algo de guerra, pero con lo visto hasta ahora Hadise se tendría que poner mucho las pilas para ello. Respecto a nuestra Soraya, aunque sea nuestra mejor representante de la historia, cosa que deberíamos agradecerle el resto de nuestros días (espero que marque un antes y un después en nuestra participación) la veo del 6º al 10º puesto, Dios quiera que me equivoque. Tan sólo la salvaría que la sorpresa de la que llevamos semanas hablando nos deje a todos con la boca abierta y aprovechando el último puesto de actuación el golpe de efecto se reflejara en las votaciones escalando varias posiciones en la tabla (crucemos los dedos).
Estoy de acuerdo en que el problema de Noruega es que lleva demasiado tiempo proclamándose vencedora y eso ha “quemado”, por así decirlo, la canción. Además la actuación no sorprende nada, es la misma que hemos visto tropecientas veces en la preselección, pero seamos sensatos: la canción es una preciosidad, la canta estupendamente y el chico se come a la cámara. De sus ensayos, lo único que se le reprocha es que hace playback con el violín, algo que está contemplado en las normas del festival. Sí, puede repetirse el “fenómeno Perrelli”, ésa es quizá nuestra última esperanza.
La chica ucraniana me tiene de los nervios. No puedo con la canción, grita como una cosaca en algunas partes de la canción, no soporto su discurso anti-crisis oportunista total y la “máquina infernal” que tanto revuelo ha levantado no es para tanto. Pero será sin ninguna duda una de las actuaciones de la noche. La máquina lucirá perfectamente con la iluminación y la coreografía, con esos bailarines semi desnudos de cuerpos perfectos, es realmente impactante. Tenemos que asumirlo: nos pierde un numerito y una diva dando vueltas. Si le sumamos todos los apoyos que recibe siempre el país para mí que será la revelación de este año.


Nadie estaba de acuerdo con la elección del tema griego. Y es cierto que a principio no decía mucho, pero yo nunca dudé de las intenciones del gran Sakis. Vuelve al festival, y esta vez para ganar. ¿Acaso no lo hizo Dima Bilan y lo logró? Atención a Sakis, señores: está estupendo. Luce como nadie en el escenario, la coreografía tiene pasos atrevidos pero que él realiza estupendamente y el invento este de la pasarela multiusos sube considerablemente el nivel de su participación. Algo sencillo, pero efectista. Me encanta.


Lo de Bosnia no tiene más vuelta de hoja: todos los países de la zona balcánica estarán con ella y la canción es muy del gusto de las secundonas de Eurovisión (como Serbia otros años). Las armas de Francia e Israel son simples: el buen hacer y la elegancia sobre el escenario. Nadie lo puede negar y el jurado sabrá valorarlo. Cuestión de buen gusto.

miércoles, 1 de abril de 2009

Los Rivales de Soraya

A mes y medio de la esperadísima final de Eurovisión en Moscú, los seguidores del certamen (que no son pocos, ya que cada año es seguido por más de 100 millones de espectadores en toda Europa) ya tienen preparadas sus apuestas para pronosticar quién será el/la ganador/a de esta edición. A priori, son seis los países que encabezan todas las listas de favoritos para hacerse con el triunfo.

Y son muchos, por cierto, los que apuntan a la representante española, Soraya Arnelas, como una de las favoritas, a pesar de que entre las webs de apostantes (algunas de ellas con bastante buen ojo en años anteriores) sitúan a la diva extremeña en el décimo puesto.

A continuación, para aquellos que aún no hayáis escuchado nada del festival, resumo algunos de los países que lideran todas las encuestas y que serán un serio problema para que Soraya consiga el ansiado triunfo para España, justo cuando se cumplen cuarenta años de nuestra última victoria con el mítico “Vivo cantando” de Salomé:

NORUEGA – Alexander Rybak

Alexander Rybak, un joven de 22 años, autor, compositor e intérprete de la canción "Fairytale" (en español, “Cuento de Hadas”), es el auténtico favorito para ganar la próxima edición de Eurovisión. Es guapo, tiene una sonrisa irresistible y se come a la cámara. Además, este joven violinista nació en la antigua URSS, con lo que podemos decir que “jugará en casa”. Aparece en todas las quinielas y rankings gracias a una preciosa y pegadiza canción pop con marcadas pinceladas de la música tradicional noruega, toda una mezcla de tradición y modernidad muy del gusto del festival. Estoy seguro de que se meterá en el bolsillo al público y al jurado, por partes iguales. Eso sí, antes tendrá que pasar de la segunda semifinal.



ISLANDIA – Jóhanna Guðrún

“Is it true?” es el título de la propuesta islandesa, un país que nunca ha ganado el festival y que lo intenta con ganas desde hace tiempo. El hecho de que sea una balada le permitirá reunir los votos de quienes siempre apuestan por este tipo de canciones, pero también juega con el hándicap de que para muchos hay demasiadas este año. Canción preciosa, que nos recuerda por momentos a los grandes éxitos de Celine Dios, todos coinciden en que la "excelente voz" de Jóhanna (una de las más jóvenes de este año) es una de las principales bazas de la candidatura islandesa.



TURQUÍA – Hadise

"De todas las canciones que he escuchado sólo temo a la turca" dijo Soraya nada más enterarse de que iba a Moscú. Hadise ha conseguido colarse entre las favoritas con la canción "Dum Tek Tek", una canción con mucho ritmo y bastante pegadiza que esperamos que Hadise defienda con toda su fuerza, aunque muchos aseguran, no sin razón, que es demasiado similar a lo que acostumbra llevar Turquía a Eurovisión y ya le dio la victoria en el 2003.



GRECIA – Sakis Rouvas

Una carrera musical de casi veinte años, imagen publicitaria de primeras marcas, exitoso presentador de televisión (presentó el mismo festival en el 2005), auténtico sex symbol en muchos países europeos, portada de las revistas más prestigiosas y uno de los cantantes más conocidos de este país. Sakis Rouvas se presenta por segunda ocasión a Eurovisión, después de que en 2004 quedara tercero. Me da la sensación de que viene a quitarse esa “espinita clavada” y que hará todo lo que esté en su mano para llevarse el premio a casa en esta ocasión.
Por lo pronto, su tema "This is our night" vuelve a ser uno de los favoritos de este festival. La televisión griega se encargó de decidir en verano de 2008 que Rouvas sería su representante, mientras que el público eligió la canción que interpretaría en Moscú entre tres propuestas. Un sistema de elección bastante común este año. Como primer asalto tendrá que medir fuerzas con Noruega en la segunda semifinal.



FINLANDIA – Waldo’s People

Finlandia siempre lleva propuestas “diferentes”, e incluso lograron que por primera vez ganará el festival una canción Heavey. Aunque algunos la acusan de ser un tema bastante "simple" o demasiado comercial, lo cierto es que es una canción que se queda a la primera y su pegadizo estribillo ha logrado que "Lose Control" se convierta en la preferida de muchos. La canción está interpretada por una popular banda de música electrónica que lleva más de diez años en el mercado musical finés.



REINO UNIDO – Jade Ewen

Tras el "fracaso" de Reino Unido en las últimas ediciones de Eurovisión (siguiendo la suerte de los demás países del Big Four como Alemania y España), la BBC organizó recientemente un ambicioso programa para elegir a su representante en Moscú llamado "Tu país te necesita" (ojito al nombre jeje). De esta especie de "Factor X" salió elegida la cantante Jade Ewen, que acudirá a Rusia con la balada "My time", compuesta por Andrew Lloyd Webber (compositor de los más famosos musicales como "El fantasma de la ópera", "Evita", etc. y con un Oscar en su haber). Las malas lenguas dicen que el mismo Lloyd Webber está deseando a que le inviten formalmente a tocar el piano en Moscú. Jade tiene una voz prodigiosa y es una canción que gusta a todo el mundo. Quizá es “demasiado de musical”, con un toque Disney, pero contará con el favor del jurado seguro. Y ojito a su actuación, porque puede ser la sorpresa de la noche.



Por supuesto hay muchas más propuestas también interesantes, que también pueden dar alguna que otra sorpresa y personalmente tengo otras favoritas que sumaría a esta lista, pero de eso ya nos ocuparemos otro día.


lunes, 23 de marzo de 2009

Por dónde van los tiros


Ya conocemos el orden en el que actuarán los países en el festival y parece que el viento sigue soplando a nuestro favor este año. En el sorteo, aquel país que salga en la primera bola extraída (en esta ocasión utilizaron Matriuskas, no me digáis que no son divinos los rusos) tiene la opción de elegir en qué posición defenderá su tema. Pues bien, los elegidos fuimos nosotros, España, y nuestra delegación escogió actuar en última posición, cerrando así las actuaciones de la gran final (que en total serán 25) y por consecuencia, ser los primeros en dar nuestra puntuación. Sabia decisión, pues es bien sabido que las últimas canciones son más fáciles de retener por la audiencia y por lo tanto tienen más posibilidades de obtener el apoyo del televoto. Y es que actuar entre los últimos es una de las claves del festival, como se ha demostrado en los últimos años, en los que las canciones vencedoras aparecieron entre los 10 últimos. Pero no es esta la única clave.

Al igual que en el mundo de la música nadie tiene la fórmula para que una canción triunfe (aunque Georgie Dann creyó tenerla durante varios veranos), nadie conoce el secreto para lograr el éxito de un tema o un artista en Eurovisión. Pero en más de 50 años de historia y observando las tendencias que marcan las anteriores ediciones algunas pistas sí que hay. Incluso existen algunos “recursos” a los que se recurren una y otra vez (porque son conocidos sus efectos positivos en las puntuaciones) y que hacen del festival, en momentos puntuales, algo previsible, familiar y tremendamente divertido. Algunos países se empeñan en probar una y otra vez con la misma fórmula, unas veces con más éxito que otras; mientras que otros intentan romper tendencia y marcar un nuevo camino (rara vez se consigue, pero los hay). Así, hay canciones que denominamos “festivaleras” (que siempre quedan bien exceptuando algún batacazo que otro, como el de Suecia del año pasado, incomprensible) y otras que, aunque no lo son tanto si reúnen una serie de factores que están dentro de los “eurotópicos”. Estos son algunos de ellos:

1. El estribillo.
La canción de cada país no puede durar más de tres minutos, por lo tanto el mensaje ha de ser claro y directo. El estribillo en una canción tan corta tiene más peso de lo normal, claro, más cuando intentas que la gente se quede con él hasta que llegue el momento de votar. A Massiel, por ejemplo le vino de perlas ese estribillo que lo podría cantar hasta un chino. Hay incluso canciones ganadoras que sólo son eso, estribillos, y que se te meten en la cabeza de una manera… reconocedme que el “Vivo Cantando” de Salomé será muy bonito y ganamos, y todo lo que quieras, pero pasado del minuto 1 es insoportable. Pues cada año hay alguna de ese tipo.

2. La subida de medio tono.
No hay nada más efectivo que la subida de medio tono en el último estribillo de la canción, dando así fuerza al final y encaminando la melodía hacia el impactante final (otra de las claves fundamentales de la que hablaremos más adelante). Este recurso es bastante común no sólo en el festival, sino en las canciones que suenan a diario en nuestros iPods, pero en Eurovisión es, a veces, casi imprescindible, siendo los suecos los maestros, por supuesto. Y es que Suecia, que siempre se ha tomado muy en serio esto del festival, es la que mayor números de “tópicos” ha mandado año tras año, algunos incluso me atrevería a decir que los impusieron ellos (durante años las canciones con ese “aire Abba” han sido éxito seguro) y lo cierto es que hasta la llegada de los países de Este más o menos les funcionaba.

3. El golpe de melena y/o golpe final.
Si eres rubia (nórdica, o sueca o de algún país de estos…) tienes una melena cuidada religiosamente para tu gran noche europea e incluyes en tu canción la subida de tono antes mencionada, entonces tu canción terminará en uno de esos “ta ta ta chán” que tanto gustan, al tiempo que giras la cabeza rápidamente y terminas mirando a cámara, manteniendo la mirada y con el pelo en la cara. Te has convertido en una de las reinas de la noche. Charlotte Nilsson (ahora Perrelli) lo sabía perfectamente y fue esto el empujón definitivo para que le diera el triunfo a Suecia con su "Take me to your heaven" en el 99.

4. El grito en el puente de la canción.
Después de una breve parte instrumental (entre el segundo estribillo y los bises y antes de la subida de tono), deja que el coro cante el estribillo y tú, como solista, escoge alguna parte de la letra, o una sola palabra para demostrar tu capacidad vocal. Si eres capaz de llegar tan alto en tus “gritos” que sólo los delfines puedan seguirte, dejarás a Europa con la boca abierta y se habrán saltado las venas de la garganta, pero estarás en el Top 5 fijo. El ejemplo más claro lo tenemos en nuestra Anabel Conde, que con una canción más que simple pero con su derroche de voz, estuvo sólo a un paso de traerse el festival a casa.

5. El minivestido brillante para ellas.
Ani Lorak y Charlotte Perrelli fueron el año pasado el máximo exponente de esta tendencia en la indumentaria femenina en el festival. Hasta tal punto, que las dos eligieron vestidos más que similares, ambos elaborados con cristales Swarovski (Nome digáis que no es divino!). Y nuestra Soraya, que es mu larga ella, se “inspiró” (por ser bueno) en ellas para el vestuario de su actuación en la final de nuestra preselección.
Lo que está claro es que en unos escenarios cada vez más impresionantes, con pantallones, iluminación y demás hay que destacar, y un buen modelazo es importante.


6. Enseñar torso para ellos.
Entre los chicos la cosa es más complicada. Aunque más de uno ha optado ya por el modelito de brillantes, como Verka Serduchka, representante de Ucrania en el 2007 (claro que más que él deberíamos decir ella, pero vestido cual bola de discoteca revolucionó y de qué manera el escenario) con excelente resultados, todo hay que decirlo (quedaron 2º), no es una opción viable para ellos. Es mejor lucir palmito, que también funciona. No olvidemos por un lado que estamos hablando del evento gay por excelencia y por otro, que son las chicas las que más votan, asi que lucir parte de una buena anatomía previamente currada en el gym puede reclutar a legiones de fans. El mismo Dima Bilan, vencedor el año pasado, incluyó el “descamise” en su cuidada puesta en escena y Sakis Rouvas, icono de la belleza griega que nos regaló estupendas imágenes dejándose arrancar la chaqueta por sus bailarinas y quedándose en una más que sugerente camiseta de tirantes, evidenciando su perfecto cuerpo. Otra opción es la de los bailarines, con cuerpos más trabajados y siempre dispuestos a lucir palmito.

7. Los "artefactos".
En los últimos años hemos visto casi de todo: desde la pista de hielo de Diman Bilan, hasta un libro gigantesco del que aparecía un enorme corazón de Kalomoira (la representante griega), pasando por la plataforma de varios niveles y juegos de luces de Ani Lorak, la vencedora para muchos del pasado festival. Bailarines saliendo del piano, antorchas, fuego, banderas, telas… todo vale para llamar la atención sobre un escenario en el que pasar desapercibido es la muerte. Mi pregunta es ¡¿cómo mandarán todos estos artilugios?! ¡¡Si nuestra Beth tuvo problemas en el aeropuerto sólo porque llebava un top metálico!!


8. El “hadicap”.
Tener algún “handicap” a la hora de subirse al escenario es algo que te aporta promoción gratis, y por lo tanto, tu canción juega con alguna ventaja. Por ejemplo, la victoria de Dana Internacional y su “Diva” estaba cantada, no sólo porque su “Diva” era pegadiza y festivalera a más no poder, sino porque representar a Israel siendo transexual tiene un morbo añadido.
Algo que sorprende aún mucho es la presencia de invidentes. Muchos han pasado por el festival, desde nuestro Serafín Zubiri (y dos veces, nada menos), hasta Diana Ghurtskaia, la representante de Georgia del año pasado. Cuentan con el favor del público, así de entrada, y algunos puntos lo suman por el mensaje de superación y de esfuerzo que transmiten a la audencia.
También tener algún kilo de más suele obtener buenos resultados. Es cierto, que tienen muy buenas voces, pero además están muy bien valoradas en cualquier competición artística. Rosa, Chiara (dos veces segunda posición para Malta), Vania Fernández (la mejor canción, con diferencia del año pasado) o Marija Serifovic, vencedora en 2007 con su físico particular, son algunos de estos ejemplos.



Soraya ya tiene su puesta en escena preparada, con sugerencias y reuniones con los eurofans, que estoy seguro, le habrán aconsejado bien. Sabemos que le acompañarán dos chicas a los coros y dos chicos como bailarines. Ya han empezado los ensayos y promete “algo nunca visto en Eurovisión”. Esperemos que le funcione, por primera vez en mucho tiempo, parece que vamos a competir, y eso para nosotros ya es mucho. La noche, Soraya, puede ser para ti.

viernes, 13 de marzo de 2009

¿Qué hubiera pasado si hubiera ido...?


Las principales páginas de Internet dedicadas al festival la daban ya como favorita al día siguiente de ser elegida y la prensa la denomina “la Barak Obama eurovisiva” (no son pocas las coincidencias: dura campaña hacia el triunfo, victoria ajustada, grandes expectativas puestas en su “mandato” y el lema “yes, we can” en muchos de los videos dedicados a pedir el voto para España). Soraya estará en el futurista escenario (ya hemos visto el diseño y es impactante) de Moscú representando a nuestro país en el mayor evento musical y televisivo de Europa (no me atrevo a decir del mundo, seguro que los americanos superan algunas cifras con la Super Bowl o algo así). Es la primera vez en muchos años que TVE elige con el beneplácito de los “eurofans” (entre los que a veces me incluyo, según me convenga), verdaderos seguidores y conocedores del festival. El principio pinta bien: la canción es pegadiza y “eurovisiva” (aunque personalmente creo que llega con algunos años de retraso, ya lo he dicho alguna vez, pero en su presentación oficial la extremeña ya ha declarado que se plantearán algunos cambios como una introducción y un final algo más contundentes, más guitarra esañola y puede mejorarse considerablemente) y ella es actualmente la artista mas “festivalera” del panorama patrio (con permiso de Mónica Naranjo, Marta Sánchez y tantas otras que también lo han sido siempre, pero a las que quizá se les ha pasado el arroz) por su imagen, su fuerza y su buen hacer sobre el escenario.


Ahora Soraya apostará por este proyecto al 100%, llevando “una puesta en escena que hará historia” (según sus propias palabras) y va a ganar. Ya es algo. El mismo título de la canción es toda una declaración de intenciones: “La noche es para mí”. Hace años (quizá desde nuestra Rosa) que España no va al festival con esa intención, sino más bien a cumplir, y ese es un buen punto de partida. Mi pregunta ahora es en qué medida podrá hacerlo, pues bien es sabido el poco apoyo que recibirá por parte de TVE. Muchos fueron los artistas con grandes proyectos para su actuación que ante el escaso apoyo de la organización se vieron obligados a hacer o que buenamente pudieron. Para empezar, por parte de TVE no habrá promoción. Se limitarán a publicar el video de la canción con subtítulos en inglés y en francés (¿por qué no en ruso, ya que este año es en Moscú y es el idioma de muchos, muchos países participantes?) y alguna otra cosilla en el canal internacional. Es insuficiente, me temo, cuando otras delegaciones ya han puesto en marcha toda una gira por Europa con el fin de promocionar a sus representantes y sus canciones. Quizá el gasto es excesivo. O quizá nunca nos tomaremos en serio esto del festival. Pero nuestra Soraya se ha tomado esto en serio, según parece, y ya ha anunciado actuaciones en Grecia, Reino Unido, Países Bajos, Turquía y Bélgica. Parece que eso de tener detrás a una discográfica potente (Vale Music) a la que le interesa que Soraya haga una buena actuación es un buen aval.


Pero vistas las actuaciones de la final de nuestra preselección, es inevitable y casi obligatorio pensar en qué papel hubiera hecho Melody, auque no sé si para eso deberíamos esperar a saber cuál es nuestro resultado el 16 de mayo. Pero todos los que nos reíamos y hacíamos chistes maliciosos contra “la gorilera abandonada” hemos de rendirnos ante la evidencia y reconocer que la sevillana es un animal en el escenario y hubiera sido una muy buena propuesta, con o sin Vivancos. Quizá Soraya es más internacional, pero precisamente porque Melody es más racial, “más nuestra”, hacía de ella una alternativa interesante, como consideró el mismo jurado al otorgarle la máxima puntuación. Además, ¿acaso no es este un festival de culturas?, ¿no estaría bien que nos representara una canción con nuestros rasgos más tradicionales como lo hacen otros países como Turquía, Grecia, Serbia, etc., etc.? Es cierto que las anteriores ocasiones en las que lo hemos intentado los resultados han sido pésimos (desde Conchita Bautista, nuestra primera representante que quedó en último lugar, hasta Son de Sol, el último intento “100% español”, pasando por Antonio Carbonel, Remedios Amaya, Peret y Eva Santamaría, entre otros), pero también es cierto que la propuesta de Melody es más moderna, más actual, y que la niña le imprime un carácter y una fuerza que los anteriores no llevaban. A Azúcar Moreno, por ejemplo, les funcionó y ahí está ese fabuloso 5º puesto, con fallo en el audio y todo.


No es que dude en el último momento de la buena elección de este año, estoy seguro de que si la puesta en escena es adecuada haremos un buen papel (aunque no ganaremos, eso ya lo puedo adelantar, que nadie se haga ilusiones) pero es que España siempre fue un país en el que dejamos pasar grandes oportunidades, y en nuestras preselecciones tenemos muchos ejemplos. He aquí algunos.


Corría el año 2001. TVE dejaba en manos del público la decisión de elegir a nuestro representante. Los candidatos actuaron en una gala súper hortera que ese año se presentaba bajo el título de “Eurocanción”, presentado por Mikel Herzog (no sé en qué momento nuestra televisión lo convirtió en uno de sus “expertos eurovisivos”, cuando tuvo una participación más que discreta en el festival con aquel meloso “Qué voy a hacer sin ti” que a un servidor, por supuesto, le encantaba). Aquel año elegimos a un jovencísimo David Civera, que con su simpatía y una canción más que pegadiza se hizo con el público (claro que si llegamos a saber que años más tarde nos atormentaría con el “Que la detengan” otro gallo hubiera cantado). No lo hizo mal el toledano a su paso por el festival, la archifamosa “Dile que la quiero” consiguió un honroso 6º lugar y se convirtió en la canción del verano. Además devolvió al festival la audiencia que necesitaba. Pero en esa misma gala de “Eurocanción” se presentaba una joven gaditana bajo el sobrenombre de Luna. Años más tarde cambiaría su nombre por Merche y se convertiría en una de las voces femeninas más importantes del panorama musical y todo un número uno de ventas. Presentaba “No me pidas más amor”, que meses más tarde y gracias a la ayuda de Gran Hermano y la poderosa Vale Music se convirtió en todo un “Hit” y no sólo en nuestro país. ¿Qué papel hubiera hecho Merche en el festival con su más que demostrada presencia, imagen y resolución sobre el escenario? Nunca lo sabremos.


Al año siguiente, rompiendo récords de audiencia, llegó a nuestras vidas uno de esos programas que nos cambió la vida. La Academia más famosa de la pequeña pantalla abría sus puertas y comenzaba “Operación Triunfo” (Con Carlos Lozano, Nina, y ¡¡Pilar Tavares!!). Como no podía ser de otra forma, la Rosamanía llegó hasta sus últimas consecuencias y decidimos que era la mejor apuesta para el festival con esa horterada del “Europes living a celebration”. De la pollería a Eurovisión, ¡hala!. Incluso nos hicieron creer que teníamos posibilidades de ganar… je je… pobres ilusos… Dejamos pasar, ¡ay de nosotros!, aquel torbellino con rizos y ese “Corazón latino”, toda una bomba con ritmo, acordes pegadizos y coreografía impactante que, estoy seguro, hubiera dado que hablar en un festival más bien soso como fue el de ese año. No me cabe la menor duda de que Bisbal hubiera hecho un mejor papel que aquella Rosa de España perdida en el escenario, horrorosamente vestida y con coreografía de fiesta de fin de curso (cuando Poty se luce, lo hace bien). De hecho ahí lo tenemos, vendiendo discos como churros en todos los rincones del mundo.



Y pasó otro año, y lo volvimos a hacer. Pero en esta ocasión, me da que había otros sentimientos de por medio. Sentimientos regionales, para ser más exactos. Les explico: esa edición de OT la ganó Ainhoa, una elección más que justa en mi opinión, pero que fue muy polémica en su momento. Y en eso, el País Vasco tuvo mucho que ver, pusieron a su representante en lo más alto (a mi me ganó con su “Sobreviviré”). Pero claro, los vascos una vez conseguida la vistoria tampoco es que tuvieran demasiado interés en representar a España en Eurovisión. Los catalanes tampoco, la verdad, pero Beth, con su cuerpo menudo y sus rastas, caía mucho más simpática. Así que mandamos la mediocre “Dime” (canción que, no e spor nada, bordo en el “Singstar”), dejando una maravilla como era “Mi razón de vivir”, una canción a medio tiempo con subida de tono y final con “golpe de melena” tan del gusto festivalero y donde Ainhoa lucía esa voz tan maravillosa y personal que tiene.
Personal también era la voz de la catalana, pero los gallos en su directo impidieron que el resto de Europa lo apreciara.


Volvió la tercera edición de OT (última en TVE y por tanto, última vez que nuestro representante saliera de la Academia). Descartado el vencedor de esa edición, Vicente, por tener una voz más de Festival de Benidorm o de la OTI, mandamos al canario más soso del planeta (con permiso de Pedro Guerra, que también lo es, pero que se le perdona por ser feo y dar penita, siempre descalzo): Ramón. El chico era guapetón, y lo hizo mejor de los que esperábamos todos, la verdad, pero la mejor apuesta de ese año, sin dudarlo ni un segundo, era Davinia con su tema “Mi obsesión”, canción eliminada inexplicablemente por el jurado en una de las primeras galas (aún recuerdo los abucheos del público en señal de protesta y mi indignación superlativa). Creo que, junto a quien era el amor secreto de Bárbara Rey, es uno de los temas de Estado que nos deberían de aclarar alguna vez.

En el 2005, sin las gallinas de los huevos de oro (OT), arrebatada por Telecinco, volvimos al horror de las galas (a ver si pensáis que lo de las galas espantosas es una novedad de este año, que va, llevan años ensañando hasta llegar al horror más absoluto). Era casi imposible sacar algo digno de esta preselección así que nos quedamos con, digamos, “la menos mala”. Son de Sol y su “Brujería” no hechizaron a nadie y se estrellaron de lo lindo en el festival. Visto esto, ¿no nos hubiera salido más a cuenta mandar a esas divertidísimas Supremas de Móstoles? No es que hubieran hecho historia en el festival, pero al menos habrían llamado más la atención con su simpatía, sus llamativos atuendos y una canción pegadiza y facilota y eso se hubiera notado en los resultados, fijo.


Pero sin duda, el peor año de las oportunidades perdidas, el año en el que peor lo pasamos fue el pasado, cuando una España sin cabeza y sin sentido decidió que ese actorcillo de comparsa (cuyo nombre, recordarán, prometí no volver a pronunciar) debía de hacer el más espantoso de los ridículos. La culpa, claro, es de TVE que puso en manos de MySpace el proceso de selección con un sistema con fallos y fraudes por todos lados. Ahora, que el títere de Buenafuente lo pagó y caro, y en su pecado llevó su condena. Abucheado en todos sus ensayos y ninguneado durante todo el festival, él mismo lo pasó fatal y se le notó más que hundido en su actuación, consciente de ser la única pieza sin encajar en uno de los mejores festivales (musicalmente hablando) de los últimos años. Lástima y vergüenza que se asociara aquel despropósito con los colores de mi país. Dejamos pasar ese año, como no, estupendas opciones como eran Coral o La Casa Azul, las dos estupendas opciones con grandes posibilidades de hacer una representación más que digna. Pero elegimos mal, para variar.


Nunca sabremos si deberíamos habernos quedado con Melody, lo que sí sabemos es que este año al menos tenemos la seguridad de que mandamos algo bueno y podemos sentirnos orgullosos de nuestra representante. El top 10 lo tenemos seguro, y Soraya va a ganar, pero habrá que esperar al 16 de Mayo para saber si la noche será para España o no. Por ahí ya hablan de Barcelona 2010, personalmente creo que es mucho soñar. Pero soñar no cuesta nada.

lunes, 23 de febrero de 2009

“Al César lo que es del César”

Es cierto que se han notado mejoras en esta segunda gala de semifinales: un ritmo más ágil que dejó la duración de la gala a la mitad más o menos (lo que se traducía en una Alaska más encorsetada, más incómoda y más pendiente del pinganillo), mejor sonido, mejor iluminación, el escenario algo más grande (han quitado las estructuras que no servían para nada de los lados, con lo que se ha ganado en anchura, aunque siga siendo insuficiente) y han iluminado la ya famosa pasarela, más conocida como “el foso del terror”, aunque no sé para qué, ya que no se utilizó en toda la noche. Pero aún así la gala no hay por dónde cogerla y seguimos teniendo la peor preselección de Europa. Y eso, señores, que tenemos una de las televisiones públicas con más historia. Pues parece que después de tantos años aún no saben hacer un programa musical en condiciones. ¡Si hasta los “Veo veo” de Teresa Rabal eran mejores! Qué fuerte…

Se rumorea por los mentideros televisivos que “Operación Triunfo” podría volver a TVE. Gestmusic, productora del fenómeno televisivo mantiene actualmente unas excelentes relaciones con la cadena estatal y no tan buenas con Tele 5, con lo que la Academia más famosa de la tele pordría volver cual hija pródiga. Tenemos dos ventajas y un gran inconveniente: por una parte nos asegura larga vida al producto y de ahí podría salir de nuevo nuestro representante para Eurovisión (que además se volvería a reconciliar con el público tras los fracasos de audiencia que están teniendo las semifinales este año). El gran, gran inconveniente sería perder a Jesús Vázquez como presentador, ligado a Tele 5 por contrato durante varios años. ¿Alguien concibe ya OT sin Jesús? ¿Volvería Carlos Lozano? ¡¡No, por favorrrr!! Aunque casi lo prefiero a la omnipresente Anne-Sosa Igartiburu, por muy espectacular que fuera ver qué se pondría en cada gala (no sé como hace esta chica para ir siempre maravillosa). En fin, a ver dónde mandas a los triunfitos.

Y hablando de triunfitos, parece que ellos están monopolizando (con permiso de Melody, para mi ya siempre “la gorilera abandonada”) las semifinales de este año, es curioso. Triunfito que actúa en la gala, triunfito que se clasifica para la final. Ya lo hizo Noelia y esta semana la han seguido Soraya y Jorge. A ver si seguimos la racha y se cuela también Sandra con sus chicas de “El secreto de Álex”, toda una frescura pop.

Volviendo a esta gala, creo que los resultados fueron justos. Algo bueno tenía que tener la preselección, al menos están pasando a la final los que deben estar (ya sólo nos queda que lo logre Mirela, El Secreto de Álex y ¿Julia?). Sin duda la actuación de la noche fue la de Soraya. Esta chica llena el escenario. No sé si será su sonrisa, su fuerza, el tinte o el azul eléctrico, pero es una artista de los pies a la cabeza. Y eso que no estuvo del todo perfecta, todos la hemos visto dando aún más de sí (¡ese “Cabaret” en OT!), pero supongo que los medios condicionan. La verdad es que la veo en Moscú. A la puesta en escena le falta algún toque más espectacular, pero ella lo haría genial, no hay ninguna duda. Es cierto que la canción lleva 4 o 5 años de retraso en el Festival, pero los arreglos y la puesta en escena pueden suplirlo. Ah, y que cambie el vestido, estaba guapa porque lo es y habría que ponerle un saco en la cabeza para que esta chica fuera fea, pero el modelito es un poco de mercadillo. Aunque el azul eléctrico le va genial (es muy lista ella, pero a mí no se me escapa ni una que me he dado cuenta de que ya lo probó en “La batalla de los coros” en Cuatro y vio que la favorecía). Está claro que la batalla Melody Vs. Soraya el 7 de marzo (día de la final) será digna de ver.

No puede pasar ni una línea más sin hablar de la actuación de Roel, o mejor dicho, de la Anabel Conde. La canción del madrileño no está mal, pero sabía que le faltaba algo y cual As de la manga se ha sacado a una coro de lujo: Anabel Conde. La pobre, un segundo puesto en el Festival y para lo que ha quedado… además, tanto Anabel y no la enfocaron en toda la canción, pobrecita, eso sí pegó un grito de esos de los suyos (de esos en los que parece que se va a quedar sin voz y en lugar de eso sigue subiendo, como ya lo hiciera en Dublín dejando boquiabiertos a toda la audiencia europea). El efecto le funcionó a Roel, aunque no lo suficiente para clasificarse. Ni siquiera para quedarse en la repesca, puesto que le arrebató Salva Ortega (hasta el nombre es horterilla), que no es más que un mal imitador de Ricky Martin, eso si, con unas bailarinas estupendas.

Quienes sí lo consiguieron cumpliendo todos los pronósticos fueron Virginia y Jorge González. Virginia con su “True Love” hizo una actuación espléndida. Es cierto que a la canción le falta “chicha”, pero es una balada preciosa y ella la canta tan bien… me encanta que esté en la final, aunque no pase de ahí. Y ¿qué hacemos con nuestro gitanillo? ¡Más guapo no puede estar! Ese batiburrillo cómo es su canción: que si flamenquito por aquí, que si reggueatón por allá, ahora un poco de R&B, te rapeo tambien… ¡niño defínete! y no sexualmente (que también). Pero lo que es cierto es que Jorge lo dio todo, sabía que era única la oportunidad y la aprovechó al máximo.

Lo mejor de la gala, sin duda, la versión del “Poupée de cire” (una de las canciones más conocidas de la historia del Eurofestival que le dio el triunfo a Luxemburgo en el 65) de la mano de Nena Daconte. ¡¡La quiero en mi iPod ya!!