domingo, 30 de enero de 2011

Destino Eurovisión


Ya sabía yo que con Gestmusic de por medio iban a ir mejor las cosas. Después de ver la primera de las galas de “Destino Eurovisión” pienso que ésta es la mejor pre-selección que se han hecho en este país en años (quizá desde el mítico “Pasaporte a Dublín” salvando las distancias? Jeje), a pesar de, en mi opinión, los penosos resultados. Por supuesto tiene defectos que luego comentaré, pero nadie puede decir que no hemos avanzado pasos agigantados.

La gala fue por fin un programa de ENTRETENIMIENTO. Ágil, con ritmo, con una buena realización y con tan sólo unos insignificantes fallos de sonido perdonables en cualquier directo. También hubo momento para la nostalgia (el festival es inevitable y rotundamente nostálgico), pincelada lógica e incluso necesaria después de nuestros 50 años ininterrumpidos, pero limpia de ñoñez y de los tópicos cansinos de siempre. Anne conducía el espectáculo con soltura (ya era hora después de 15 años presentando) y Daniel soso y perdido, pero como no salía mucho no molestaba demasiado y no le restaba puntos a la gala. El jurado, como siempre, en una realidad paralela, pero mucho mejor que Toni Garrido y compañía con sus idas de olla.

Lo primero que me llamó la atención es el modelito de Anne, que parece que aprovecha estos especiales de TVE para “soltarse” y salir del aburrimiento estilístico al que nos tiene acostumbrados diariamente. Muy torera, como si de un homenaje (y un apoyo) a nuestra Infanta Elena y a su modelazo en la boda de la princesa Victoria de Suecia se tratara.

Lo primero que hay que destacar es el éxito del casting. Al menos los aspirantes de esta primera gala demostraron que a pesar de ser jóvenes, muchos de ellos sin apenas experiencia, son unos verdaderos profesionales con gran talento. Todos (a excepción quizá del flojo número de Las Miranda y la polémica actuación de Gio) hicieron un más que digno papel versionando temas eurovisivos, tarea nada fácil por la dificultad de la mayoría de ellos y el peso que tienen en nuestra memoria. Creo que es muy valiente por su parte y, en general, salieron bastante airosos del reto.

Sin embargo el sistema no me convence del todo. Por una parte creo que elegir representante por un lado y canción por otro es un error. La canción debe ser tuya desde el primer momento y pocos artistas tienen la virtud de hacer tal destreza con cualquier tema. Por otra parte creo que se puede juzgar el tema y no al artista. Por muy bueno que seas no es lo mismo cantar un “Eres tú” que “Enseñame a cantar” (con todos mis respetos para Micky). Por ejemplo, Ruima, creo que canta estupendamente bien y tiene una gran chispa sobre el escenario, pero el “Wild Dances” de Ruslana le pudo (como le podría a cualquiera que no fuera Ruslana).

Por otra parte, eliminar uno de cada tres es tremendamente injusto. Y sí, ya sé que cualquier proceso de selección lo es, pero ¿no sería mejor que actuaran todos y una vez escuchados valorarlos en conjunto? No es lo mismo estar en la terna con Gio o Tsunami que con María López o Guadiana. Es tremendamente injusto. Así, por ejemplo, perdimos la gran oportunidad de aprovechar la elegancia, delicadeza, originalidad y personalidad que Paula Marengo demostró en su actuación (para mí lo mejor de la noche junto a María López). En este punto tengo dos dudas: ¿Para qué valoran cada actuación si no le dicen nada interesante, más que hacerle un poco la pelota y repetir una y otra vez las mismas frases hechas de siempre?, y ¿un video de menos de 2 minutos es tiempo suficiente para que el jurado discuta quien debe abandonar ya en ese momento el concurso? Poco tiempo veo yo...

No voy a comentar todas las actuaciones, todos los que estarán leyendo esto las han visto y opinado, solo me quedan unas últimas pinceladas. Creo que es injusto tratar a Gio de friky (cuando hemos sufrido a un Chikilicuatre y personajillos varios en nuestras selecciones) y sí, destrozó Satellite, pero a mí me encantó el paso de baile y ya soy fan total de la coreo (jamás pensé que podría decir esto de Paty); por favor, que le den una tila al cantante de DaIgual para la próxima gala, no soporto su intensidad al estilo Bisbal al cuadrado; y por último, queridas quinceañeras: sé que apoyareis a Auryn con todas vuestras carpetas y vuestras blackberrys (ya me temía que repetiríamos el error de D´Nash, lo tengo asumido), pero NO HARÍAN BUEN PAPEL EN EL FESTIVAL. Hoy hemos conocido que Blue representará a Reino Unido, creo que es una razón más que de peso para huir de una propuesta que no parecería más que una copia (y mala) de los que, aún sin escuchar el tema, ya son uno de los platos fuertes del Festival de este año.

¿Lo mejor? Que esto no ha hecho más que empezar...

viernes, 10 de diciembre de 2010

Pequeños monstruos


A la llegada al recinto los nervios y las casi 18.000 personas que esperaban a la nueva diva/icono del s. XXI hicieron del momento algo especial. Estando allí uno se sentía un poco en el centro del mundo. Y es que pienso que asistir al primer concierto de Lady Gaga en España era algo que no había pensado hasta entonces, pero que es especial, como si ya formara parte de la historia de la música.

Tras una intensa pero mas llevadera de lo que pensaba cola, logramos colocarnos a mitad de pista. Perfecta visión y cerquita de la pastilla en la que terminaba la pasarela, con lo que el algunos momento íbamos a estar bastante más cerca de ella de lo que pensábamos. Un precioso telón semicircular guardaba cuidadosamente la escenografía y los últimos 50 minutos se hicieron interminables, minutos amenazados por los dolores ya de espalda, de piernas, de calor y de ganas.

Se apagan las luces del Estadio y el gentío rompe en un sonoro estruendo. Una lona blanca a modo de pantalla (recurso que se repetirá durante todo el concierto) cubre el telón y comienza un vídeo donde se la ve con body negro, de cuero, fumando, peinado a los años 40 y un poco Madonna, por qué no decirlo. Suena “I´m a free bitch” (“Soy una zorra libre”, con lo que la declaración de intenciones del concierto ya están bastante claras desde el principio). El escenario se ilumina desde dentro, creando sombras sobre el telón y vemos si silueta. Ahora sí que comienza, es ella!! (Yo no puedo evitar llevarme las manos a la cara diciendo una y otra vez “no me lo creo, no me lo creo”, quizá contagiado por la teatralidad del momento) suena “Dance in the Dark”. Y por fin se abre el telón, y la vemos a ella sobre unas escaleras con barandillas de jeringuillas y un escenario inspirado en algún barrio chino de cualquier musical de los 50 con luminosos de neón de mensajes trasguesores y bailarines y músicos en varios niveles.

Desde ahí todo es reflejo de Lady Gaga: teatralidad; estilismos imposibles (14 cambios creo q conté, en los que vimos encajes, pelos, plástico, lentejuelas, cuero, chapas, flecos, fuego, sangre, botines brillantes y todo lo que uno espera ver puesto en ella); coreografías increíbles (como el cuerpo de sus bailarines); una escenografía cambiante, oscura y sorprendente; plataformas que suben; monstruos que aparecen en escena; una gran voz y sobre todo trabajo, un gran trabajo que ves detrás de todo aquel maravilloso espectáculo.

Al presenciar todo aquel montaje me vino a la cabeza aquello de “Arte Total” del que hablaba Bob Wilson y el que se persigue en todas las óperas modernas. Porque te das cuenta de que todo es arte, con mayúsculas. Desde los vídeos (que se utilizaban para sus cambios de vestuario y de escenografía y que para mí cortaban un poco el ritmo del espectáculo, aunque entiendes que tenga que ser así y sean pequeñas obras de arte audiovisual, un poco “anuncio de H&M”) hasta los modelazos que luce, todos grandes muestras de originalidad, ingenio, diseño, patronaje y costura. Hacer de lo efímero, de lo surrealista, de lo grotesco o incluso de lo expresionista una realidad sobre el escenario es una empresa nada fácil y ella lo consigue con creces.

Cantó (muy bien, por cierto), bailó (lo da todo) y habló. ¡¡Mucho!! jajaja. Siento no poder contra lo que decía, mi limitado inglés no me lo permite, pero el tono era reivindicativo y provocador. Teatral (valga la redundancia), grotesca, sexual... Recuerda a Madonna, claro, como a Bowie, a Queen o al universo de Tim Burtom.

Momentazos de la noche: por supuesto temas como “Love Game”, “Telephone”, “Boys boys boys” en los que todos cantábamos a coro (yo haciendo playback, clara); “Alejandro”, en la que hubo una catarsis colectiva y por fin, cerrando el show, la esperadísima “Bad Romance”, con la que viví uno de los momentos más explosivos, vibrantes, emocionantes y especiales de mi vida. Es muy fuerte corear con 18.000 personas un temazo como este, delante de la mismíma Lady Gaga envuelta en sus aros plateados. Irrepetible. Es una delicia ser uno de sus "pequeños monstruos" (como denomina a sus fans), con paso de baile incluído.

Creo como Alaska (en su maravilloso artículo del El País este fin de semana) que por derecho propio y con aplastantes datos la neoyorquina (por qué no será neoyorkina?) se postula como una nueva Reina del Pop (sin desplazar a otras, sino todo lo contrario) y que su reinado va para largo.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Los coleccionables en los kioskos y los anuncios de la vuelta al cole eran como voces que anunciaban en su interior los últimos coletazos del verano. Deseó con todas sus fuerzas que fuera Otoño, que lloviera, que hiciera frío, mucho frío. Sin embargo, el verano aún no daba tregua ni a las temperaturas ni a sus deseos. Así, la vuelta a su rutina fue un poco mas seca. Más dura. Deseaba suavizar el momento con algo de música, pero su iPod estaba descargado y no hizo ni tan siquiera el amago de encenderse. Pensó en alguna canción, cualquiera, pero no se le ocurrió ninguna. Y de repente ahí estaba él, con su coche parado en el semáforo, las ventanillas abiertas y la música alta, muy alta. Conocía esa canción. La cantó casi sin querer. Cruzó su mirada con la del conductor y cantaron juntos el estribillo, mirándose fijamente, moviendo los labios a la vez. El verde del semáforo puso fin al momento, a la música. Mientras miraba el coche alejarse llevándose consigo aquella banda sonora pensó si era posible hacer el amor en plena calle con tan solo mirarse a través de la ventanilla de un coche... No tuvo que contestar, su cuerpo ya lo había hecho por ella.

lunes, 9 de agosto de 2010


Hacía dos veranos que el corto de las bermudas masculinas había subido al menos dos dedos por encima de las rodillas. Los piratas, tan utilizados años atrás, se veían ya pasados de moda y poco favorecedores según ella. Sin embargo, cuando lo vio a él, con sus piratas de corte militar no tuvo absolutamente nada que reprochar. A la sombra de aquel árbol inmenso bajo el que se había refugiado del calor esperando Dios sabe qué, le pareció un oasis urbano en aquella calurosa mañana de agosto. Aún no lo sabía, pero aquella noche su vida cambiaría para siempre. Quizá por eso sus ojos, oráculos ignorantes, veían aquella mañana el mundo de otro color.

domingo, 8 de agosto de 2010

Siempre le molestaba muchísimo sentir la necesidad de ir al baño justo después de ducharse. Era como ensuciarse demasiado pronto. Cuando tiró de la cisterna pensó que el fondo de aquel retrete nunca se veía blanco del todo, por más que lo limpiara. Todos los días lo veía y todos los días decidía que aquel no era el momento de pensar en ello. En realidad en lo que no quería pensar es que aquel fondo amarillento era el resultado de aquel hombre que estrenó aquel baño, aquella cama y sus ganas cuando ni tan siquiera había agua en su nueva casa.