miércoles, 25 de marzo de 2009

Nominadas


Gran espejo del servicio de señoras. Reflejadas en él todas las puertas abiertas de los retretes vacíos. La cara de Leonor aparece desde abajo, inspirando fuertemente y mirando su reflejo. Se mira fijamente. Es una mujer de unos 60 años, delgada, muy maquillada.
Se abre la puerta, por la que se cuela, además de el sonido de la entrega de premios celebrada en el salón de actos, Sol, una joven atractiva. Vemos por el espejo, como se coloca tras Leonor.
Leonor viste una túnica de amplias mangas de color fucsia y luce su alborotada melena rubia. Sol, mucho mas sobria, con vestido negro largo, ajustado, y el pelo recogido, tirante. Ambas se miran unos minutos, hasta que por fin se rompe el silencio y con él, la tensión creada.


SOL: ¿Preparándote para tu gran momento?
LEONOR: Oh, no tengo tan claro que vaya a ser mi momento, la competencia en dura (la mira de arriba a abajo). Por cierto, no he tenido la oportunidad de felicitarte por tu nominación, espero que no sea demasiado tarde. ¡Oh, qué orgullo estar nominada con gente tan joven y con tanto talento! Te mereces el premio tanto o más que yo, eres una actriz estupenda.
SOL: Muchas gracias. Apuesto a que ni siquiera has visto la película.
LEONOR: (Incómoda) Pues… no, no la he visto, no suelo ir mucho al cine, pero sólo hay que leer las críticas, te ponen por las nubes, están todos encantados contigo. Eres la actriz del momento. No me extrañaría nada que el premio fuera tuyo, eres tan joven, y estás tan guapa…
SOL: Bueno, no es un concurso de belleza.
LEONOR: No quería decir eso…
SOL: Ya… sé lo que querías decir. Yo sí he visto tu película y el premio será para ti. Te lo mereces. Por este trabajo y por tus 30 años de carrera.
LEONOR: Llevo toda mi vida dedicada a esto, pero quien sabe si ha sido un buen trabajo.
SOL: No seas modesta, este último papel te viene que ni pintado.
LEONOR: ¿Tratas de decirme algo?
SOL: No lo tomes a mal, pero nadie mejor que tú podía reflejar las luces y las sombras de una gran diva en sus últimos años.
LEONOR: Espero, querida, que estés elogiando mi interpretación y no haciendo absurdos paralelismos con mi vida, no te lo permitiría.
SOL: Sólo estoy diciendo que te admiro como actriz.
LEONOR: Ya, pero no como persona.
SOL: Bueno, quizá no es culpa tuya, sólo que le has dedicado más tiempo a una cosa que a la otra. Como actriz te mereces el premio de esta noche, como persona…
LEONOR: ¿Cómo persona qué? ¡Qué sabes tú de mi vida! No tienes ni idea de lo que han sido estos 30 años. No los cambiaría por nada, pero te aseguro que no han sido fáciles.
SOL: Esto no es fácil para nadie.
LEONOR: Ahora para vosotros todo es mucho más fácil. A algunas sólo les hace falta ser una chica mona y hacer de puta, de drogadicta o enseñar el coño en una película para meterte a la crítica, a los productores y a la profesión en el bolsillo. Yo llevo toda la vida luchando para estar donde estoy. Siempre he sido demasiado delgada, demasiado alta o ha habido alguien mucho más guapa que yo. El talento era lo de menos. Durante años tuve que conformarme con ser la eterna secundaria. Así pasaron los años, hasta que alguien decidió que era demasiado mayor para el cine. La gente no va al cine para ver arrugas. El teatro y la televisión me dieron entonces de comer, pero tuve que aguantar las críticas de la prensa y de los compañeros. Con esta película siento como si el cine hubiera saldado su cuenta pendiente conmigo. Y aunque sea, como tú has dices, como una “antigua dama del escenario”, sinceramente, querida, creo que lo merezco. No soy tonta, sé que los premios que me dan ahora reconocen reconocen estos 30 años de carrera. Y no me importa. Sólo hay una cosa que no toleraría: que me lo dieran por lástima. Y sé que no es así, me lo merezco. A mi edad la modestia es sólo un disfraz de la autocompasión, así que tengo claro que merezco, por una vez en la vida, ser la verdadera protagonista.

Leonor saca de su bolso un paquete de tabaco y enciende un cigarrillo.

SOL: ¡Qué emotivo! Este debería ser tu discurso cuando recojas el premio. Aunque todo el mundo sabrá que te dejas algunas cosas en el tintero y que no siempre has sido tu la mártir.
LEONOR: (Absorta en el humo del cigarrillo) Tienes razón, el trabajo no lo es todo y mientras luchaba por salvar mi carrera el barco de mi vida se iba a la deriva, pero no se puede luchar por lo que quieres sin sacrificar algunas cosas.
SOL: Qué lástima que sacrificaras lo más importante.
LEONOR: Quizá no haya sido ni una esposa ni una madre ejemplar, pero sólo intenté hacer lo mejor.
SOL: ¿Lo mejor para quien?
LEONOR: ¡Nadie tiene derecho a juzgarme! Y menos tú…
SOL: ¿Por qué no? ¿Porque lo he tenido todo tan fácil, según tú? Tú tampoco tienes ni idea. Desde abajo las cosas no son sencillas, ¿sabes? Hoy abrirse camino en esta profesión es una lucha constante. Cientos de castings en los que tienes que dar una imagen perfecta y donde todos son más guapos, están más preparados y tienen más experiencia que tú. Siempre pensando en la báscula porque en las agencias te dicen que las gorditas no trabajan y tan preocupada por tu pelo, tu ropa y tu cutis que a veces se te olvida por lo que estás luchando realmente. A mí me ha llegado una oportunidad y sólo he hecho lo que cualquiera en mi lugar: aprovecharla. Estoy muy agradecida por ello, pero no le debo nada a nadie y nadie me ha regalado nada. No me han hecho falta 30 años para estar esta noche aquí, pero no dudes ni por un momento que yo también merezco estar aquí.
LEONOR: No lo dudes, cariño, la mejor admiradora de una actriz es siempre una misma. Con los años también descubrirás que eres tu mejor representante.
SOL: A veces hablas como tus personajes.
LEONOR: Todos los personajes llevan parte de ti, y de todos te llevas algo… Hay cosas que no te enseñan en las escuelas, cielo. Se aprende de los errores, aunque algunos pueden evitarse. Pese a todo somos unas privilegiadas… y no sólo lo somos, también debemos parecerlo (Ríe mientras rebusca en su bolso, acercándose al espejo) ¿Dónde coño está la barra de labios? (La saca y se retoca la pintura).
SOL: Siempre perfecta…
LEONOR: A cierta edad ya no puedes estar perfecta, sólo debes intentar estar digna. Tú, en cambio, estás… radiante.
(Guardando las pinturas en el bolso y caminando hacia la puerta) Deberíamos volver, el siguiente es nuestro premio y si no estamos en nuestros asientos van a pensar que nos estamos matando la una a la otra (Ríe).
SOL: (Con intención) ¿No es lo hemos hecho?

Silencio incómodo mientras las dos se miran. Leonor abre la puerta y llega el sonido de la entrega de premios. Nombran a las nominadas como mejor actriz, entre ellas Leonor y Sol- Segundos de silencio. Leonor cierra los ojos. Sol la mira.
“El premio es para… ¡Leonor del Valle!” anuncia uno de los presentadores. Ambas se miran de nuevo, se les saltan las lágrimas. Leonor respira hondo y camina altiva. Sol se queda en el baño mirando la puerta.

SOL: Felicidades, mamá.

5 comentarios:

Evita dijo...

Me alegra mucho que compartas aqui lo q escribes,al final va a ser verdad que tu profesion es director o guionista!!!!!

ANA dijo...

Últimamente me da por pensar cosas tan raras como ¿por qué nos empeñamos en hacer lo que no queremos, trabajar en lo que no nos gusta o comer sin sal?
Últimamente leo a García Márquez a escondidas de la luna, robándole el sol a las palomas de la Merced; como a deshoras cuando tengo hambre, trasnocho y madrugo si me apetece y me han regalado un bolso mágico en miniatura que he cargado de almizcle y que cuelga entre mis tetas anunciando la primavera

Debes seguir haciendo cosas así y emocionándonos...

Aunque sólo sea últimamente

Eva de andar por casa dijo...

Ay que ratillo mas bueno he echado leyendo tu relato. Como no se me abría el Facebook me venido por aqui!!
Ay esa actriz viejuna cómo me ha recordado a Marisa Paredes... La joven puede ser cualquiera vamos!!

Si yo te contara... tengo una amiga que trabaja en el Cervantes y encima tiene que tratar directamente con los actores que vienen al Festival de Cine. Un dia le dije que no me contara mas historias porque iba a odiar a mas de la mitad del elenco de actores de este país... no te digo ná!! jajaja.

Buena semana wapo... y tu no te nos pongas insoportable, que tu profesion es peligrosa en eso jajaja

DAVID MORENO dijo...

Hola Miguel,

Me alegra leerte por aquí, aunque no estamos muy lejos creo porque yo también vivo en Málaga!. Te seguiré a partir de ahora! Un saludo.

Valito dijo...

Hola guapo, ¡qué bien que te decidas a publicar lo que escribes y qué buena pinta tiene el blog! Me estoy empapando de él. Si supieras la de veces que he comenzado uno y luego lo he borrado...unas veces porque veía que me faltaba tiempo y me resultaba ridículo tenerlo para nada y otras porque no encontraba la inspiración que necesitaba. Pero las cosas se crean cuando llega el momento, es tan sencillo como eso. Un beso, guapo. Val