
Uno de los momentos más emotivos del festival será sin duda la actuación de Israel, en la que una israelí y una palestina lanzarán al mundo el fantástico mensaje de que “debe haber otra manera”. Es una clara llamada a la reflexión y un canto a la paz para un país con una complicada situación política.
Israel decidió este año mandar al festival a su voz más internacional, Noa. Ella aceptó, pero con una condición: sólo asistiría si le acompañaba Mira Award, una estupenda cantante con la que ya había realizado algunas colaboraciones de origen palestino. Una decisión arriesgada y polémica para muchos, pero muy consecuente con la carrera de una artista como Noa, siempre dispuesta a poner su voz para llevar un mensaje de Paz al resto del mundo.
Por supuesto no faltan los que tachan de oportunista o efectista esta colaboración entre las dos artistas (que ya han declarado que irá más allá del festival), sin embargo, creo que el festival necesita de estos gestos llenos de intención. Donde se produce un encuentro entre culturas, es interesante que cada país, además de llevar sonidos y ritmos propios de su cultura (lo cual enriquece el nivel del festival), lance al mundo sus propios mensajes. El arte en general, y más particularmente la música, ha sido siempre como un gran altavoz por el que han podido hablar los millones de personas que no tienen voz para denunciar su situación y sus injusticias. ¿Por qué no hacerlo en el Festival de la Canción más importante del planeta?
Lo que está claro es que “There must be another way” o lo que es lo mismo, “Debe haber otra manera” es la canción con más mensaje del festival de este año (y de muchas ediciones). Un tema que aunque está lejos de lo puramente comercial y de estribillos pegadizos, nos trae una agradable melodía que combina los sonidos arábigos más tradicionales con otros más modernos. Con la perfecta combinación de las voces de Noa y Mira, capaces de llenar cualquier escenario y de transmitir todo el sentimiento impreso en cada palabra, y con esa letra que reivindica un futuro mejor y reclama trabajar duro para encontrar otro camino hacia la paz, consigue ser una canción simplemente maravillosa, de las que emociona. Es un lujo tenerla en el festival.
Israel decidió este año mandar al festival a su voz más internacional, Noa. Ella aceptó, pero con una condición: sólo asistiría si le acompañaba Mira Award, una estupenda cantante con la que ya había realizado algunas colaboraciones de origen palestino. Una decisión arriesgada y polémica para muchos, pero muy consecuente con la carrera de una artista como Noa, siempre dispuesta a poner su voz para llevar un mensaje de Paz al resto del mundo.
Por supuesto no faltan los que tachan de oportunista o efectista esta colaboración entre las dos artistas (que ya han declarado que irá más allá del festival), sin embargo, creo que el festival necesita de estos gestos llenos de intención. Donde se produce un encuentro entre culturas, es interesante que cada país, además de llevar sonidos y ritmos propios de su cultura (lo cual enriquece el nivel del festival), lance al mundo sus propios mensajes. El arte en general, y más particularmente la música, ha sido siempre como un gran altavoz por el que han podido hablar los millones de personas que no tienen voz para denunciar su situación y sus injusticias. ¿Por qué no hacerlo en el Festival de la Canción más importante del planeta?
Lo que está claro es que “There must be another way” o lo que es lo mismo, “Debe haber otra manera” es la canción con más mensaje del festival de este año (y de muchas ediciones). Un tema que aunque está lejos de lo puramente comercial y de estribillos pegadizos, nos trae una agradable melodía que combina los sonidos arábigos más tradicionales con otros más modernos. Con la perfecta combinación de las voces de Noa y Mira, capaces de llenar cualquier escenario y de transmitir todo el sentimiento impreso en cada palabra, y con esa letra que reivindica un futuro mejor y reclama trabajar duro para encontrar otro camino hacia la paz, consigue ser una canción simplemente maravillosa, de las que emociona. Es un lujo tenerla en el festival.